Duelo y dignidad

Poco se piensa en el binomio conformado por duelo y dignidad. Médicos, con ceñidos a los dictados de las compañías farmacéuticas, medican al deudo como si el duelo fuese una situación anormal.
Enterrar sin decir adiós es una nueva enfermedad.
Enterrar sin decir adiós es una nueva enfermedad. (Kathia Recio )

Ciudad de México

La celeridad para enterrar a los muertos es un ejemplo de la prisa de los tiempos actuales. Esa velocidad milita contra la dignidad del finado e impide iniciar el duelo como se debe: al lado del cadáver, rodeado de seres queridos, con el tiempo necesario para facilitar la despedida. Cuando muere un ser querido y se tiene la suerte de estar a su lado mientras se apaga, sobre todo si durante el proceso final el enfermo estuvo consciente, el duelo arranca al lado del vivo/muerto. Interrumpir el duelo es erróneo. Interrumpirlo por medio de fármacos o visitas al médico es negocio y falta de sabiduría.