Legislar sin evidencia: una crítica a la crítica del sistema acusatorio

El jefe de Gobierno, varios gobernadores y titulares de instituciones de seguridad pública han emprendido una campaña de desprestigio contra el “nuevo” sistema de justicia penal.
Ninguna circunstancia implica, como lo sugirió el Jefe de Gobierno, la salida en automático de cuatro mil internos.
Ninguna circunstancia implica, como lo sugirió el jefe de Gobierno, la salida en automático de cuatro mil internos. (Patricio Betteo)

Ciudad de México

A pesar de que intenten maquillar sus declaraciones con el uso de eufemismos, sus señalamientos evidencian la creencia de que la presunción de inocencia y los estándares de desempeño introducidos por la reforma penal de 2008 no solo obstaculizan las labores de procuración de justicia sino que propician una mayor inseguridad. Sus propuestas de "mejoras" no apuntan a corregir las deficiencias reales y documentadas del sistema acusatorio sino a iniciar un cambio gradual pero seguro en el sentido opuesto a la lógica garantista del modelo acusatorio. En este sentido, es acertado caracterizar las modificaciones propuestas como un intento de "contrarreforma".

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