Teesside busca una vida más allá de la siderurgia

La última acerera de la región, la firma tailandesa SSI UK, cerró su planta en 2015, dejando sin sustento a 3 mil trabajadores.
Las fábricas de la zona en 2015.
Las fábricas de la zona en 2015. (Shutterstock)

La tierra se extiende por kilómetros, una vista de vastas estructuras industriales y extensiones de toscas praderas.

El Puente de la Bahía de Sídney, Canary Wharf, el nuevo World Trade Center y la Terminal 5 del aeropuerto de Heathrow fueron construidos con acero producido o procesado por generaciones de hombres que trabajaron en este paisaje de plantas, ahora en su mayoría extintas, en Teesside, en el noreste de Inglaterra.

Las extensas operaciones siderúrgicas del área junto al Mar del Norte se remontan a 170 años, y emplearon a 33 mil personas en su punto máximo de la era moderna, en 1960.

Pero a finales de 2015, la última planta de producción que quedaba en Teesside, en Redcar, tuvo un final abrupto cuando Sahaviriya Steel Industries (SSI) UK, de propiedad tailandesa, se derrumbó en medio del desplome de los precios del acero y 3 mil personas perdieron sus trabajos. En los terrenos de SSI y el área circundante ahora se encuentra el mayor proyecto de regeneración industrial del Reino Unido (de escala, complejidad y costo abrumadores). La semana pasada se presentó una orden ante el Parlamento para crear South Tees Mayoral Development Corporation, el primer organismo de ese tipo fuera de Londres, que tendrá la tarea de atraer nuevas empresas al área de 4 mil 500 acres (mil 821 hectáreas) bajo su jurisdicción.

El área de South Tees es una “oportunidad de clase mundial”, dice Jonathan Bretherton, director ejecutivo de la corporación de desarrollo. Espera que la regeneración aún se centre en actividades industriales, con la posibilidad de ampliar la participación de Teesside en la generación de electricidad, químicos y manufactura. El éxito, que se va a medir con las nuevas inversiones y puestos de trabajo, se encuentra lejos de estar garantizado.

Algunos sitios de Teesside destinados para la reurbanización hace casi 30 años todavía están abandonados. Pero Ben Houchen, un político conservador que se convirtió en el primer alcalde electo de Tees Valley en mayo, dice que la tierra de South Tees, con salida a un río profundo, conexiones carreteras y ferroviarias, líneas eléctricas y comunidad local amigable con la industria “es la mejor oportunidad que tenemos”.

“El sitio se tiene que regenerar, eso va más allá de la política”, dice Houchen y adelanta que ya hay consultas de empresas que potencialmente están interesadas en trasladarse a South Tees, pero evita promesas apresuradas.

“En 10 años verán una inversión significativa en el sitio, para completarse en 30 años”, prevé. Eso significa que un obrero siderúrgico que se encuentre en sus 30 años y que fue despedido de SSI UK en 2015 estará en el rango de jubilación para el momento en que el sitio alcance los niveles de actividad industrial que la gente local quiere. Esta región dolorosamente está muy familiarizada con el desempleo después de la desaparición de sus industrias de construcción naval y minas de carbón. La tasa de desempleo masculino en Teesside fue de 7 por ciento el año pasado, en comparación con el promedio británico de 4.9 por ciento.

La corporación de desarrollo, que debe comenzar a funcionar el próximo mes, dará a conocer su plan maestro de regeneración para mil 821 hectáreas en septiembre. Tendrá facultades legales sobre el sitio de 7 millas cuadradas (2.70 kilómetros cuadrados) que incluyen algunas industrias florecientes, como las operaciones de procesamiento de acero de la revitalizada British Steel en Lackenby y PD Port’s Teesport, uno de los puertos de aguas profundas más grandes de Reino Unido. Pero más de 40 por ciento de la tierra bajo la supervisión de la corporación de desarrollo, sobre todo en el antiguo sitio de SSI UK, necesita nuevos usos.

Algunas partes quedaron fuertemente saqueadas por un siglo de producción de acero y hierro, con metales pesados, depósitos de escoria solidificada y peligros subterráneos ocultos.

La recuperación, confirma Bretherton, costará millones de libras, y se espera que el gobierno asuma el costo.

Sin embargo, el problema más inmediato es llegar a una salida para tres bancos tailandeses que proporcionaron fondos a SSI UK y que ahora son acreedores importantes. En octubre de 2015, el gobierno nombró un síndico para manejar la liquidación de SSI UK, lo que desató prolongadas negociaciones con los bancos tailandeses, que tienen cargos por varios activos de la compañía. Houchen dice que la corporación de desarrollo, que tiene facultades para hacer compras obligatorias puede dar este paso para asegurar la tierra que alguna vez ocupó SSI UK

El Departamento de Negocios, Energía y Estrategia Industrial dice: “El grado en que se requiera cualquier reparación va a depender del uso futuro del sitio, no se va a decidir hasta que los planes de reurbanización estén en marcha y se hayan resuelto los cobros por los activos de SSI”.

Anna Turley, parlamentaria laborista de Redcar que luchó para salvar la planta SSI UK, dice que la reurbanización del sitio debe ser una “prioridad” para el gobierno conservador de minoría de Theresa May. Los datos sobre lo que ocurrió con los 3 mil ex trabajadores siderúrgicos de la planta están incompletos.

El paquete de apoyo del gobierno, de 80 millones de libras, que abarca capacitación, startups de negocios y 30 millones de pagos por despidos, ya se gastó en su mayoría.

Las investigaciones indican que muchas personas aceptaron recortes de sueldo para asegurar nuevos trabajos. Un gran reto para la corporación de desarrollo es convencer a los lugareños de que la nueva industria y empleos se moverán al área. “Ni pensarlo”, dice el chofer de camiones Bill Whincup. “A nadie en Londres le interesa el noreste”.