Redes de distribución, apuesta de Dr Pepper

Participantes del mercado intentan explicar por qué JAB pagó por uno de los mayores fabricantes de bebidas carbonatadas 19 mil mdd.
Sus competidores venden en conjunto 100 mil millones de dólares anuales.
Sus competidores venden en conjunto 100 mil millones de dólares anuales. (Jim Cole/AP)

Nueva York

El negocio de refrescos ha visto mejores días. Los estadunidenses toman menos bebidas carbonatadas desde hace más de una década —las ventas alcanzaron un mínimo de 31 años en 2017—, ya que la generación más joven de consumidores rechaza los 39 gramos de azúcar en cada lata de refresco de cola.

Así que los participantes del mercado batallan para explicar por qué JAB, la astuta empresa de inversión de la multimillonaria familia alemana de los Reimann, acordó pagar 19 mil millones de dólares por Dr Pepper Snapple, uno de los mayores fabricantes de bebidas carbonatadas de EU.

Fue el acuerdo en el sector de refrescos más grande en registro, de acuerdo con Dealogic, y una gran apuesta en la creación de un tercer competidor en lo que había sido una carrera de dos caballos entre Coca-Cola y PepsiCo en el mercado estadunidense de bebidas con valor de 230 mil mdd.

“Sin duda creo que Coca-Cola y Pepsi se rascan la cabeza y tratan de descubrir qué es lo que va a hacer JAB, porque se sabe que JAB es inteligente e imaginativo”, dice Caroline Levy, analista de Macquarie Capital. Si bien Coca-Cola y PepsiCo todavía son mucho más grandes que la recién creada Keurig Dr Pepper, la adquisición presenta una “irrupción” en su territorio, agrega.

Una explicación para la inversión de JAB es la distribución. De acuerdo con el director ejecutivo de un gran grupo de bienes de consumo, el acceso al mercado de bebidas de EU históricamente está dominado por las redes de distribución de las potencias de refrescos: “La red roja (Coca-Cola), la azul (Pepsi) y la blanca (Dr Pepper Snapple)”.

Al comprar Dr Pepper, JAB adquiere una red de embotelladoras y de ventas que podría utilizar para distribuir diferentes bebidas. “Si quieres llegar de manera importante a la distribución en EU, ese es el verdadero valor de esta compañía”, dice el ejecutivo “Pueden agregar más a esa red”.

Levy es más escéptica. “Compran un sistema de distribución, pero ¿qué van a agregar a eso que no estuviera antes?”, pregunta. “Es difícil calcular en dónde está la adición a esa escala”.

PepsiCo y Coca-Cola, que en conjunto venden 100 mil mdd anuales en bebidas y botanas, tratan de compensar la decreciente demanda mediante el lanzamiento de nuevos productos, sobre todo en las bebidas de mayor crecimiento como el agua y el té. Los inversionistas van a observar la última actualización en su búsqueda esta semana, ya que PepsiCo y Coca-Cola informan sus resultados para los últimos tres meses de 2017.

No hay muchas cosas que puedan hacer más allá de la estrategia actual, que es construir o adquirir nuevas marcas, mientras se reducen los costos al franquiciar las operaciones de embotellado”, dice Ali Dibadj, analista de Bernstein.

La semana pasada PepsiCo presentó su solución más reciente: Bubly, un agua mineral saborizada empacada en latas de colores brillantes neón y adornada con saludos como hey u (hola tú). La compañía tiene planes de promocionar el nuevo producto con anuncios llamativos en los Premios de la Academia (Oscar) del próximo mes.