Vivir como reina y gastar como plebeya

Mujeres emprendiendo… no hay

Hay pocas mexicanas emprendedoras. Solo 19 por ciento de los emprendimientos formales en México son de mujeres, según datos de Victoria 147, una plataforma de capacitación, empoderamiento y desarrollo de mujeres.

“Una de las barreras es una mezcla de inseguridad y miedo”, me dijo Ana Victoria García Álvarez, CEO y fundadora de Victoria 147. Si bien el temor al fracaso no está ligado al género, en emprender “los hombres ven en general más oportunidades de negocio, se sienten más competentes, confían más en sus capacidades y muestran menos miedo al fracaso”, dice el reporte nacional 2015 de México, del Global Entrepreneurship Monitor (GEM). De hecho, según McKinsey, cuando se ofrece una promoción a un hombre, éste la toma si tiene 68 por ciento del conocimiento requerido para el puesto. Las mujeres esperamos a tener 95 por ciento para aceptar. “Nos vamos por lo que podemos controlar”, me dijo Ana Victoria. Esto nos detiene.

Somos menos en el ecosistema emprendedor formal porque encontramos cómo generar un ingreso por oportunidad, resolvemos el día a día, sin plan a largo plazo. “No se conciben como emprendedoras, es una actividad de coyuntura”. Otro muro es “que no tenemos el conocimiento para saber si el negocio es escalable”, y si a esto se suma la carga social y cultural de género, “crees que no puedes ser emprendedora”, me dijo Ana Victoria. Según el GEM, incluso el deseo de emprender en México es menor en las mujeres que en los hombres.

Queremos emprendedoras porque nuestra fijación por el detalle permite detectar oportunidades, formar buenos equipos e innovar, dice Ana Victoria. Para eso necesitamos más role models exitosas, “casos que nos causan empatía”, porque, “si conoces a la madre soltera que logró emprender, a la que juntó el dinero ahorrando o a la que llevó su empresa de un local a 10, te das cuenta que también puedes”, me aseguró Ana Victoria. Empoderarnos con el conocimiento que creemos necesitar borra barreras y hay que empezar por el financiero. De alguna manera parece que —aunque tenemos una enorme capacidad administrativa— “nos espanta el tema”, me dijo Ana Victoria. Las barreras y los impulsos siguen bajo la sombra de prejuicios sociales y culturales, pero no solo de género, también de nivel educativo o socioeconómico. En el contexto de la Semana Nacional del Emprendedor, con sus 400 conferencias, me parece relevante reflexionar sobre cómo generar un ecosistema que refleje más la diversidad de México.

Twitter: @vivircomoreina