Carta de Esmógico City

¿Don Miguel Ángel en el vals o en el tango?

Con esto tan inquietante de lo que nos informan ahora: el inesperado nuevo asunto de las intercampañas (y es de asombrarse que de pronto no se multiplique o se subdivida el tema en subintercampañas o semintercampañas o minintercampañas o microintercampañas, etcétera, etcétera), ya los tecleadores de la información, confusos además de frecuentemente difusos, estamos todavía más perdidos en dudas (por no decir en sospechas, que tan pésima fama tienen) acerca de muchos otros tutipuchales temáticos... Al respecto, y con respeto, pongamos por caso el ejemplo del señor Miguel Ángel Mancera, el legal jefe de Gobierno de la ciudad capital de nuestra (¿nuestra?) República, quien, como dice don Carmelo Piñazo (agudo opinador de la tertulia oficial de la tepiteña cantina La Caída de la Desesperanza), está danzando el vals de la duda alternándolo con el tango de la indecisión.

Y resulta que dice don Miguel Ángel, aunque con otro modo de fraseo, que se iría o se quedaría en su cargo según deba decidir si le ofreciesen algún empleo más alto, es decir, de mayor y más seria responsabilidad. Y este tecleador, en su modesta opinión no apoyada en ningún credo ni partido político ni cobro ilegítimo (que conste), escribe que a su parecer el señor Mancera no lo ha hecho del todo mal en el susodicho cargo y que de ningún modo le disgustaría que permaneciese en él, si bien (y aquí se halla el valseo o el tangueo) por otro lado se entiende que tenga aspiraciones más altas en el plano estatal. Y así viene a suceder que también el tecleador incurre en el tango dubitativo y en el vals indecisorio, ¡qué lata, habemos en el periodismo algunos cuantos Hamlets de pacotilla!