En privado

Elecciones, riesgo mayor

Te pongas como te pongas, el trasero siempre te quedará atrás.  Florestán


Cuando los especialistas nacionales y extranjeros se refieren a México.2018, mencionan tres puntos de riesgo: la negociación del TLC; la volatilidad financiera internacional y el precio del petróleo, y las elecciones del 1 de julio.

El diagnóstico es unánime cuando plantean ese mapa en el que solo un factor depende de nosotros: el resultado electoral.

En el caso del TLC puedo decir que México tiene el mejor negociador que pueda existir en este tema, Ildefonso Guajardo, con un equipo, igual que él, actualizado y conocedor del asunto.

Aquí el riesgo está en el imprevisible Donald Trump, que un día dice que sí, otro que no, uno que se levanta de la mesa, otro que se sienta, lo que a fuerza de repetir ha dejado de tener impacto, es más, de sacar a su país del acuerdo, es algo que la economía nacional tiene en parte descontado, aunque habría que superar el shock inicial.

Sobre el tema de la volatilidad financiera, la cotización del dólar y los precios del petróleo, estamos ante un impacto exógeno, por más que se tengan los candados y seguros que la autoridad financiera ha firmado, pero debo decir que ante el pánico y las corridas financieras no hay blindaje que resista, aunque ese salvavidas ayude a no irse a pique.

Y al caso de las elecciones es el elemento al que le dan el mayor peso por la posibilidad, han señalado, de que ganara Andrés Manuel López Obrador, quien se ha manifestado contra las reformas energética, financiera, laboral, educativa, que le importan poco a los mercados; que cancelará la mayor obra de infraestructura de este gobierno, el nuevo aeropuerto internacional, con lo que esto representaría, y la aversión al riesgo de los capitales por su sola mención, ya no diga usted su realización que dispararía el tipo de cambio, dicen los expertos, recortaría la inversión extranjera y nacional y reduciría el ritmo de crecimiento económico.

Eso es lo que dicen los analistas nacionales y extranjeros que ahora agregan a sus temores el factor Ricardo Anaya, que, al menos en su discurso, se ha corrido más al de López Obrador, queriéndolo rebasar por derecha o por izquierda, en ambos casos, por la vía del populismo.

RETALES

1. OLVIDO. No puedo creer que ex jefes delegacionales de Miguel Hidalgo tengan la cara dura de volverse a presentar como candidatos: Víctor Romo, que lo fue por el PRD y ahora va por Morena, de escándalo. El de Demetrio Sodi, que lo fue por el PAN y ya se retiró de independiente por firmas fraudulentas;

2. TIEMPOS. En Chiapas, la decisión de ir aliados PRI-Verde depende de Roberto Albores, que rechaza un proceso interno, la quiere en la boca o nada, ante lo que cada uno iría con su candidato, pero se formalizó la coalición para senadores y diputados; y

3. ERRORES. Veo como un error de Andrés Manuel López Obrador su promesa de repatriar al líder minero Napoleón Gómez Urrutia, que lleva años exiliado en Canadá. Solo lo entiendo por su rechazo a Germán Larrea.

Nos vemos mañana, pero en privado

 

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