Política cero

¿Sí, bueno, don Diablo?

Como Donald no tiene nada qué hacer además de pelearse con Kin Jong-un, a ver quién tiene el corte de pelo más rudimentario, puede tomarse la libertad de disponer del tiempo de los demás. Por eso, en vez de tener un poquito de humanidad y enviar un mensaje solidario por la serie de meteoros y hecatombes que se han pronunciado por acá, mejor manipula y luego verigüa al dejar esperando al licenciado Peña, que tiene varios días con el teléfono rojo en la mano.

Y mejor que hasta el momento de escribir estas líneas todavía no se haya comunicado el de los pelos de elote, pues capaz que en vez de mandar apoyo nos envía a la border patrol comandada por su sheriff favorito, el siniestro Joe Arpaio, a acabar lo que no hicieron ni terremotos ni huracanes. Aunque ya pensándolo bien, no estaría del todo mal que enviara algunas tropas, porque al parecer para que las huestes de Murat en Oaxaca suelten apoyos y despensas para los damnificados, prácticamente tienen que ir acompañados de unos huachicoleros amigos de la hermana del secretario Luis Miranda. Y lo peor es que el góber don Alex, siguiendo el inolvidable estilo de su ilustre progenitor, se pone como Esteban Arce cuando lo señalan o lo critican.

Esto mientras el resto del gabinete, de Chayito Robles a Pacchiano, hace cuentas alegres sobre las maravillas con las que el gobierno federal ha enfrentado estos días del terror. Y no solo eso, pues ante las preguntas precisas sobre cómo será realizada la reconstrucción frente aquel mundanal de tristes y polvorientos escombros, con gracia standobloguera, explican que primero se van a levantar unos censos, luego se van a catalogar las grietas, más tarde se consultarán las cartas zodiacales de cada una, se explorará la resistencia material de los terrenos, luego se profundizará filosóficamente acerca de tener o no una casa propia y luego se aplicarán unos protocolos de levantamiento de obra para que en unos 20 años los damnificados puedan pasar por su casa de interés sensual construida a fuerza de socavones por Aldesa, Epccor, Higa, Odebrecht o OHL, cuando Ruiz Esparza o Javidú o Lozoya sean presidentes, siempre y cuando reconozcan el valor de las reformas estructurales.

Algo que solo puede ser comparado con aquellos que ante la sola idea de imaginar que los diputados, secretarios y senadores donen un mes de su sueldo a las víctimas, se nos ponen peor que Esteban Arce, gran acólito del padrote Maciel cuando ve una pareja gay. O sea, ¡cómo es posible que se les ocurra tal barrabasada! ¿Acaso quiere que nuestro noble y trabajador gremio de diputeibols y funcionarios se queden pobres y sin comer?

No, bueno, creo que es más fácil que los amolados y jodidos de la patria les manden un kilo de ayuda a estos vivales con fuero.

Entre más conozco al cuerpo legislativo y al gabinete ampliado, más quiero a Donald.

jairo.calixto@milenio.com
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