Política cero

¿Y dónde están los pobres?

El secretario Miranda, de Sedesol, a quien podemos recordar por películas como ¿Y dónde están los pobres?, tiene la boca retacada de razón cuando afirma, categórico, ante las informaciones que indican que su hermana y su cuñado trabajan de huachicoleros, que él no anda revisando las cuentas de su familia, que si bien es cercano a su parienta, no se fija de dónde saca sus recursos y que, a fin de cuentas, ante tales cuestionamientos impertinentes, él “¡qué chingados!” Digo, cómo se atreven a perturbar a tan perínclito personaje que no tiene la culpa de que el orgullo de su nepotismo agarre por su cuenta la gasolina de dudosa procedencia para que sus establecimientos tengan precios competitivos.

Por eso luego la gente se pone como Esteban Arce, el inenarrable conductor televisivo que cuando habla se le nota la capucha blanca, pero no la de tapado sino la del Ku Klux Klan región 4.

Como quiera que sea, ¿acaso Charly Salinas tuvo la culpa de que su hermanito Raúl, con sus 17 alias y sobrenombres, reclamara un diezmo por conseguirle audiencias con él a toda clase de empresarios y vivales? Claro que no. El ex preciso más querido lo único que hizo con su carnal no fue darle algo sino ponerlo donde había, como debe ser. 

Digo, es como si ahora nos pusiéramos a reclamarle al gobierno del marido de Anahí (que esperemos ya haya tenido tiempo de peinarse), que no haya colocado donde era debido las alarmas sísmicas —seguramente tenían cosas más importantes que hacer—, que en algo hubieran contribuido a que la tragedia telúrica hubiera sido menos fuerte. O como si le achacáramos a la administración muratiana en Oaxaca los extraños designios burocrático-godinescos que llevaron a que en ciertas partes no estuviera disponible el servicio de alarmas sísmicas porque no se pagó el mantenimiento.

Son los imponderables.

Porque en todo caso había por ahí algunos cientos de artefactos adquiridos por Protección Civil, según una investigación muy chévere de Animal Político, que estaban embodegados donde se duerme el sueño de los justos o fueron sustraídos mañosamente para luego venderlos por internet. Ahora esos artilugios están ya a precios exorbitantes debido, sin duda, a la paranoia desatada.

Digo, para errores verdaderos los del PAN, PRD, MC, Doble A y Triple X que acudieron al INE a dar de alta su frente y no pasaron la verificación porque todo estaba hecho con las patas, como el frente mismo.

Errores verdaderos los de la justicia mexicana que, en el caso del querido Nelson Vargas, lleva diez años sin sentenciar a los asesinos de su hija. Tremendo. Si él que dispone de recursos recibe este trato, ¿qué pueden esperar aquellos que nos lo tienen?

De todas maneras don Luis Miranda no debe de preocuparse: su compadre es el licenciado Peña, que no ha tocado ni a Ruin Esparza y para quien la vida es como un spot del dotor Mancera.

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