UNO HASTA EL FONDO

Socavones

Aldesa, la empresa española que construyó ese trozo de carretera que se abrió tiene una historia negra... No nos vayamos a llevar una sorpresa cuando la torre de control del aeropuerto, asignada a esta empresa de miércoles, se venga abajo con Dios sabe cuántos aviones. Ay.

Dos muertes trágicas. Gil lee sus periódicos y se encuentra con accidentes terribles ocurridos en esa carretera del Paso Express. Hay una fotografía del secretario Ruiz Esparza mirando el socavón. Esa imagen le recuerda a Gil que Arely Gómez, entonces procuradora general de la República, observaba el hoyo por el cual se evadió El Chapo Guzmán. Mirar la oquedad, asomarse al abismo, una moda de los funcionarios y funcionarias puede consistir en observar las oquedades de la vida mexicana. Un hoyo aquí, otro allá.

Resulta entonces que la construcción de esa carretera que costó 2 mil millones de pesos ha costado, además, la vida de 20 personas por diversos accidentes en la vía. Total: un desastre. Aldesa, la empresa española que construyó ese trozo de carretera donde se abrió el socavón tiene una historia negra. Según ha leído Gil, se trata de una gran empresa que ha logrado contratos superlativos, como por ejemplo un Distribuidor Vial Benito Juárez en León, Guanajuato. Este distribuidor no existe, pues mil fallas han impedido que se abra a la circulación. ¿Pues quiénes serán estos contratistas? No nos vayamos a llevar una sorpresa precisamente cuando la torre de control del aeropuerto, asignada a esta empresa de miércoles, se venga abajo con Dios sabe cuántos aviones. Ay.

Renuncia

Ahora mal sin bien: ¿este desastre que ha costado dos vidas y congestionamientos y contrariedades de padre y señor nuestro incita a la renuncia del secretario Ruiz Esparza? Desde luego que sí. El secretario debería renunciar e iniciar una investigación muy seria sobre la empresa a la cual concesionaron las obras del Paso Express. Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: el secretario ha llamado “mal rato” a la muerte por asfixia de quienes abordaban el coche que devoró el socavón. Pas mal, la verdad es que la muerte siempre es un mal rato. Rayos y centellas.

Le preguntan a Gilga su opinión: ¿debería renunciar el secretario de Comunicaciones y Transportes? ¡Pero ya! ¿Quién rinde cuentas, un delegado de la secretaría? En fon: una obra cuesta 2 mil millones de pesos, a los tres meses sufre un terrible deslave creando una fractura, un gran socavón por el que se hunden para siempre dos hombres. Caracho. ¿Y ya, todos a nuestras casas? ¿Dos renuncias les parecen suficientes?

Canal oaxaqueño

Gil no da crédito y cobranza. Alejandro Murat, gobernador de Oaxaca, se dedica a una empresa mayor: “el ‘nuevo canal de Panamá oaxaqueño’”. De inmediato Gil pensó que quizá pasarían películas de estreno y buenas series. Mju. Mal chiste, correcto, pero peor chiste el del gobernador. Es que de veras: pensara Murat, el hijo, ¿que se puede partir al país así nomás porque se le ocurrió? Corten de aquí a acá y me dicen como queda la República mexicana para que yo le avise al Presidente, al Congreso y en fon. Suena padre, ¿no?, joven Murat. Todos pasan de un lado a otro y así tenemos una suerte de canal terreno. Ay, caracho.

En entrevista con Horacio Jiménez de su periódico El Universal, el gobernador Murat, el hijo, ha respondido a pregunta expresa sobre el canal de Panamá oaxaqueño esta comisión declarativa: “Estamos trabajando en la parte logística para poder detonar una de las zonas más importantes del mundo”. ¡Esooo!, gritó Gilga henchido de entusiasmo (henchir, gran verbo). Oigan esto: “Hay 300 kilómetro que dividen los dos océanos entre Coatzacoalcos, Veracruz, y Salina Cruz. Hoy estamos en condiciones reales, tenemos 400 millones de pesos de inversión de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para rehabilitar dos libramientos: el de Matías Romero y el de Salina Cruz y una vez que se rehabiliten vamos a estar en cuatro horas de puerto a puerto por la vía terrestre”.

Ah, gobernador Murat, el hijo, el secretario Ruiz Esparza probablemente no lo podrá atender el asunto, para empezar, y luego, si la constructora es Aldesa, nos vemos en China, señor gobernador: hasta el fondo y hasta China.

Murat, el hijo, está muy entusiasmado y sostiene que los libramientos que comunicarán a los puertos serán tan importantes con el Tratado de Libre Comercio. Bien, venga, gobernador, acabemos con esto y hagamos el nuevo canal de Panamá oaxaqueño. Como diría Christiano Ronaldo: ¡Seeíii!

Somerset Maugham en el amplísimo estudio: Solo una persona inepta rinde siempre al máximo de sus posibilidades.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com