UNO HASTA EL FONDO

Qué cosas suceden con el socavón

¿Cómo la ven? Un secretario no debería estar al tanto de una obra de 2 mil millones de pesos. No somos nada. Gil caviló: todo es muy raro, nadie renuncia si ocasiona un desastre, ni, de paso y pasa, tampoco si se tiene familia que hace negocio con una gasolinera 'huachicolera'.

Gil podría jurar a pie juntillas que nunca en la historia reciente se acumularon tantas irregularidades en tan solo 15 kilómetros de carretera construidos en Morelos, el famoso Paso Express. Gilga leyó la noticia en su periódico Reforma. La Secretaría de la Función Pública encontró mil 34 millones de pesos en anomalías. Esta cifra es casi la mitad de los 2 mil 213 millones de pesos que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes pagó por la carretera de 14.5 kilómetros. La auditoría reveló que se cometieron irregularidades en casi todas las fases del proyecto. Hubo recomendaciones técnicas que fueron ignoradas (ah, al fin una voz pasiva) y que al cabo de los días le costó la vida a dos personas.

Cuando se construía el tramo carretero, los vecinos de la zona solicitaron que el tubo de la barranca Santo Cristo, que pasaba por debajo del kilómetro de socavón, fuera cambiado por uno de mayor capacidad para evitar el riesgo de inundaciones. Nadie en la empresa constructora y en la Secretaría de Comunicación y Transportes los oyó. Consecuencia: un socavón de 5 metros de profundidad y dos muertos.

Renunciar

Van a perdonar a Gil, pero si las observaciones de la Secretaría de la Función Pública no ameritan la destitución del secretario Ruiz Esparza, Gamés no sabe que sea necesario para ser despedido de forma fulminante de un cargo de alto nivel. Quizá echar abajo la Torre Latinoamericana, incendiar el Museo de Antropología, tirar a la basura un códice prehispánico, en fon, ¿qué hace falta? Solo Dios y el presidente Peña lo saben.

Lean este párrafo traído de su periódico El Universal, en una nota de Alberto Morales: de acuerdo con la revisión hecha a través de la Unidad de Control y Auditoría a Obra Pública y del Órgano de Control de la SCT se encontraron trabajos ejecutados sin comprobación documental, incumplimiento al programa de obra convenido, pagos en exceso, inadecuada planeación y programación de la obra y los servicios relacionados con la misma inadecuada supervisión de la obra y del servicio de coordinación y de proyecto. ¿Cómo la ven? ¿Debe o no debe renunciar Esparza? Un secretario no debería estar al tanto de una obra de 2 mil millones de pesos. No somos nada. Gil caminó sobre la duela de cedro blanco y caviló: todo es muy raro, nadie renuncia si ocasiona un desastre, ni, de paso y pasa, tampoco si se tiene familia que hace negocio con una gasolinera huachicolera.

Lupe/ 5

Lo de Lupe ha sido insoportable. Guadalupe durmió muy pacheca, después de ir a una limpia con una bruja actuada por Isela Vega, mil velas encendidas en el cuarto ocasionaron un incendio. Llamas. Los hijos de Lupe la salvaron y los bomberos controlaron el siniestro. Luego en un momento de gran cercanía, los hijos de Lupe organizaron una fiesta: mota, coca, trago y Lupe observándolo todo. Y por quítame estas pajas, Lupe se enreda con un joven, amigo de sus hijos. Como lo oyen, ¡Lupe se tiró al amigo de sus hijos! Ay, Gil y la tía Eduviges se encuentran cariacontecidos. Horrible. Uno de los hijos de Lupe se encuentra muy decepcionado y encuentra una puerta falsa en las drogas (mju). Así las casas (muletilla patrocinada por Grupo Higa), la familia D’Alessio organiza tremendo fiestón: madre e hijos más invitados le meten con singular alegría al deporte blanco. Uno de los hijos de Lupita se siente indispuesto después de tanto deporte blanco, horror, ayuda de todos, regaderazo de agua fría. En fon.

En esa fiesta, Lupe coquetea con el bailarín joven y se lo poncha durísimo. Proglema (proglema). Uno de los hijos de Lupe ha caído en el socavón de la miseria. Y Lupe y los hijos se meten coca en una extraña hermandad incomprensible.

Tácito en el mullido sillón: Quien se enfada por las críticas, reconoce que las tenía.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com