Entre Paréntesis

Memorable

Memorable, ésa es la palabra. El pasado 7 de septiembre, el gobierno de México declaró persona non grata al embajador de Corea del Norte. No se rompen relaciones. Pero se quiere dejar claro que México “rechaza la reciente actividad nuclear” de Corea del Norte, que “significa una violación del derecho internacional... y representa una grave amenaza para la región y para el mundo”. Es una decisión sin precedentes, pero todo es poco si se trata de salvar al mundo. Solo que no es eso.

Desde luego, la medida es perfectamente inútil. No va a disuadir a Corea del Norte de nada, ni le significa nada. No contribuye a resolver el problema, si es un problema, y no ayuda en nada ni a Japón ni a Corea del Sur, ni por supuesto tampoco a Estados Unidos, que ni necesita eso ni le importa. Es decir que, desde un punto de vista práctico, es ridícula.

Por otra parte, como gesto de política exterior, es inservible. No obedece a ningún principio, no tiene fundamento en nada ni ninguna implicación que se pueda identificar. No anuncia una nueva política. No se va a repetir en otros casos. No vamos a expulsar embajadores cada vez que alguien quebrante el derecho internacional o se enfrente a las resoluciones del Consejo de Seguridad (vienen a la mente dos o tres casos muy llamativos). Y, desde luego, no ayuda a recuperar algo del prestigio internacional que tuvo México. Al contrario: es una pantomima bochornosa.

Es difícil hacer un juicio de intención, porque cuesta trabajo imaginar una racionalidad en la que quepa un gesto así. El único motivo discernible, ya con muchas ganas de pensar que tiene alguno, sería poner contento al presidente Trump, demostrarle que México puede ser más obsecuente, más solícito y rendido que nadie, y que estamos dispuestos a llegar tan bajo como sea necesario. Y lo peor es que a Trump ni le importa ni le va a hacer cambiar en nada.

Memorable. En un solo gesto renunciamos a la tradición de la política exterior, renunciamos al prestigio, a los principios y a la posibilidad de tener una presencia significativa en foros multilaterales. Para ponerlo todo en la relación bilateral con Estados Unidos, con el único propósito de que no nos traten tan mal.

Eso, la semana en que se anunció el fin del programa DACA.