Duda razonable

Canciller Videgaray, urge que vaya a Tlatelolco

Hace algunos años, la oficina del canciller estaba en Tlatelolco, ahora está a un par de kilómetros.

Creo que Luis Videgaray debe volver a Tlatelolco. Una media hora. Nada más.

Desde hace más de un año, el entonces candidato y ahora presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha insultado, injuriado, discriminado y emprendido acciones que criminalizan y hostigan a millones de mexicanos.

Eso ha hecho el presidente del país vecino, el más poderoso del mundo.

La respuesta del gobierno mexicano ha sido la de reforzar y hacer más eficientes los programas de atención a migrantes, de defensa legal, y ha creado algunos programas para recibir a los deportados.

Pero en lo político es el silencio. La discreción.

Las durísimas palabras de Luis Videgaray sobre Madruro y Venezuela, o la expulsión del embajador de Corea del Norte, contrastan con lo que el canciller ha dicho cada vez que hay un ataque frontal contra mexicanos.

Por eso creo que Luis Videgaray debe ir, cuanto antes, a Tlatelolco, al Centro Cultural.

Ahí entrará en un cuarto frío, helado. Las bancas de metal donde tendrá que sentarse están aún más frías. En el piso verá zapatos, tenis, botas. Todos usados, muchos rotos. Son zapatos que se han encontrado en el desierto de Arizona, abandonados por los migrantes que cruzan por ahí arriesgando su vida. Le pedirán que se quite sus zapatos y espere una alarma para cruzar una puerta. Cuando lo haga, se parará en el centro de una bodega donde se colocará unos lentes, unos audífonos y otro equipo de realidad virtual.

En los próximos minutos vivirá una experiencia única, nunca vista.

No soy crítico de cine ni de arte ni me pienso meter en el debate en que los medios más importantes del mundo se han metido de si Alejandro González Iñárritu con la complicidad de Emmanuel Lubezki nos han entregado un adelanto de lo que será el nuevo cine. O de si lo que vivirá es una nueva forma de arte.

Sé que después de esa experiencia al menos un corazón explota.

Y eso tal vez logre que, frente a cada insulto, cada ataque del señor Trump a los mexicanos, se responda con emoción.

La misma con la que Alejandro y El Chivo han creado Carne y arena.

La misma que produce tener la experiencia.

Ya con eso.

Secretario Videgaray: Carne y arena ya está en el Centro Cultural Tlatelolco de la UNAM. Estoy seguro de que el rector le consigue un boleto. Si no, yo se lo regalo.

Twitter: @puigcarlos