El asalto a la razón

¿Un Cisen ajeno a las campañas?

Hilarante ante todo es lo de Ricardo Anaya descubriendo y encarando a quienes, sin chistar, revelaron ser agentes del Centro de Investigación y Seguridad Nacional.

Indignado, exigió se explicara el espionaje que supone “espionaje”, y el secretario de Gobernación repuso: no se trató de husmearlo por ser personaje de la oposición, sino que  el seguimiento encuadra en las funciones constitucionales del Cisen, en este caso “para dar continuidad” a las campañas políticas.

Según Anaya, “en lugar de perseguir delincuentes, espían opositores. Por eso estamos como estamos...”.

No. Perseguir delincuentes, desde luego, no está entre las atribuciones del Cisen, pero sí estar ojo avizor en todo lo que pueda poner en riesgo al Estado mexicano.

Eso incluye todas las actividades públicas de relevancia (las del propio gobierno federal) y, ni se diga, las campañas electorales.

Si de espiar se tratara, ¿cómo explicar la tan inmediata como sorprendente respuesta de los modestos 007 que lo seguían?

Preocupante, eso sí, sería que para el Cisen careciera de importancia la campaña presidencial de Ricardo Anaya.

cmarin@milenio.com