Nada personal, solo negocios

TLC y el "impasse" electoral

Las ayudas de ida y vuelta de México y EU durante sus respectivas crisis (el huracán Harvey y el terremoto del jueves) siguen siendo una danza que de alguna manera revela que detrás de todo lo que se ha venido renegociando entre ambos países por el TLC tiene un alto contenido político más que económico. Desde los tuits incendiarios de Donald Trump antes de la segunda ronda de trabajo en México hasta la ayuda a Texas (desestimada ayer) o la falta de solidaridad del gobierno republicano a México tras el sismo mientras casi en primera persona el secretario Rex Tillerson ofrece su ayuda a nuestro país.

Tenía un profesor de periodismo que decía “todo comunica”.

Y sí: comunica el ofrecer ayuda a Texas y luego redireccionarla a México (siendo muy poderosas las razones); comunica el silencio de Trump ante los dos eventos que asolaron a nuestro país; comunica la desición de acabar con el programa de los dreamers y también luego esconder la mano y dejar la tarea de aplicarlo al Congreso.

Esta semana, el Americas Society/Council of the Americas (AS/COA) publicó una entrevista con Gary Hufbauer, economista del Peterson Institute for International Economics, sobre los futuros escenarios del TLC.

Y si bien se centró en los puntos clave de la renegociación, como son el tema de las normas de origen, la presión de los estados agrícolas (y republicanos), el sector automotríz y la real posibilidad de crear nuevos empleos en EU, hizo una recomendación que me pareció sensata: ¿qué tal si la negociación tuviera un impasse de un par de meses mientras pasan los procesos electorales de México y EU en 2018? “Creo que sería posible llegar a un acuerdo provisional ahora sobre algunas de las cuestiones relevantes para los tres países y luego tener una especie de descanso por un año mientras transcurre el periodo de elecciones en México y EU, para reanudar las negociaciones en 2019”, propone.

Según el economista, esa posibilidad tendría buen apoyo en Washington y también permitiría que México no pudiera hacer ninguna concesión especial después de enero, ya con los candidatos en carrera por Los Pinos.

“En EU también habrá cambios difíciles a medida que progresen las elecciones, porque hay mucho comercio entre los tres países, el doble de lo que hubiera sin el TLCAN. (La cifra) es tan grande que afectará a muchos senadores y congresistas, ya que habrá compañías en su distrito o en sus estados muy preocupadas por los cambios que se hagan en el TLCAN”, agrega el economista.

Cinco meses para renegociar un tratado trilateral de este peso es muy poco tiempo. Como referencia, el TLC que más rápido negoció EU fue con Australia y demandó más de un año y medio de tratativas… ¡y sin elecciones a la vista!

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson