El pozo de los deseos reprimidos

Saby Kamalich, HBO y la ruta de la garnacha


Murió Saby Kamalich y yo estoy devastado. A lo mejor usted es muy joven, no se acuerda o no lo aprecia, pero le ruego que reflexione sobre lo que está ocurriendo aquí.

México y toda América Latina acaban de perder a una de las figuras más importantes de su cultura popular.

Saby, en 1969, en una época en que la televisión era “la caja idiota”, consiguió levantar un proyecto social con su interpretación de la segunda versión de Simplemente María (la primera se hizo en Argentina).

Juro que es verdad y está documentado: miles de mujeres humildes en todo el mundo decidieron superarse, estudiar y hasta poner negocios después de ver su trabajo.

Ojo: en aquellos tiempos la cuestión de género no estaba tan desarrollada como ahora. ¡No existía el espíritu emprendedor!

Pero no le he dicho nada. La señora Kamalich, en un momento histórico en donde no existía la palabra globalización, hizo una carrera global.

Gracias a ella, intelectuales como Miguel Sabido inventaron las telenovelas didácticas.

¿Y qué me dice de su gran valor al atreverse a renunciar al universo de las exclusividades para trabajar en todos lados cuando casi nadie lo hacía?

Si el contexto hubiera sido otro, Saby Kamalich hubiera alcanzado hasta grandes posiciones políticas. Ella era una actriz de primer nivel pero, lo más importante de todo, una figura, un símbolo.

¡Qué honor haberla visto en tantos proyectos tan maravillosos! ¡Haberla tenido en mi revista! ¡Haberla tenido en la serie De telenovela!

Gracias, señora, por haber cambiado la historia. Un abrazo fuerte para su familia, amigos y admiradores. Descanse en paz.

Más claro ni el agua

HBO existe más allá de Game of Thrones y está haciendo algo particularmente sintomático: Room 104.

¿Qué es Room 104? Su más reciente serie de producción propia.

¿Y? ¿Qué tiene de sintomático? Que contrariamente a lo que cualquiera pudiera suponer, tratándose de una casa productora de vanguardia, Room 104 representa un retorno, un volver al origen.

¿Cómo? Le voy explicar: a finales de los años 80, cuando HBO solo era un “bonito” canal de películas que triunfaba en las legendarias “parabólicas”, a alguien se le ocurrió que comenzara a hacer sus propios contenidos.

¿Y qué fue lo que sacaron? Ejercicios de bajo presupuesto pero con grandes repartos e historias innovadoras, en capítulos de media hora, como Cuentos desde la cripta (Tales from the Crypt).  Si no hubiera sido por esas modestas aportaciones jamás se hubiera llegado a Sex and the City, The Sopranos y a muchas otras obras maestras más que estimularon a la industria hasta convertirla en la maravilla que es hoy.

Room 104 es volver a Tales from the Crypt. Es una serie hecha con poco dinero pero con luminarias de primera, historias que cautivan y episodios de 30 minutos.

¿De qué trata? De todo lo que sucede en la habitación de un hotel común y corriente. Y cuando le digo todo, créame, es todo.

¿La recomiendo? Sí, mucho. No solo es buena, nos manda un mensaje que tratándose de quien se trata yo creo que no deberíamos despreciar:

Ahora que hay tantas opciones para tantas audiencias, cada ventana debe regresar a su vocación original si en verdad aspira a sobrevivir. Más claro ni el agua. ¿O usted qué opina?

Solo para gordos

No existe en todo México algo más maravilloso, en su tipo, que La ruta de la garnacha.

¿Qué es? Un show de gastronomía urbana de YouTube que desde hace mucho tiempo alimenta un joven llamado Eduardo Villar que es poco menos que un ejemplo de vocación y entereza, una gran historia de éxito.

Lalo recorre todo el país mostrándonos desde huaraches de seis kilos hasta microgorditas pasando por esquites con tuétano, hamburguesas ultrapicantes, cochinita pibil de verdad y mil suculencias más.

¿Qué tiene de especial este concepto si es algo que abunda en todas las ventanas que integran la industria de la televisión?

Algo en lo que yo creo y que solo los valientes se atreven a hacer: atención al público.

El señor Villar no va a las taquerías que le gustan, va a los lugares a donde le pide la gente y eso es precioso, admirable, humildad total.

¿Por qué le estoy escribiendo hoy de esto? Porque Lalo además de estar luchando por lanzar la app de La ruta de la garnacha (¡La quiero! ¡La necesito! ¡Ya! ¿A dónde mando mi donativo?) acaba de sacar su libro y es glorioso.

La ruta de la garnacha, el libro de editorial Sélector, es el referente de referentes de la comida callejera y aplica lo mismo para Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México que para muchos otros rincones del país.

Es como Lalo: sencillo, práctico, le da la oportunidad a la gente de votar y tiene desde su “salsómetro” hasta el código QR de cada changarro pasando por datos curiosos, precios y las especialidades de la casa más otro tipo de textos.

Luche por leerlo. Le va a encantar. Se lo garantizo. 

 alvaro.cueva@milenio.com