Más megafusiones chinas

El país se prepara para una nueva ronda orquestada por el Estado en energía y acero,a medida que se desvanecen las esperanzas de una transformación de fondo.
Consolidación. Shenhua Group, productor de carbón, negocia una fusión con China Guodian Corp en el sector eléctrico.
Consolidación. Shenhua Group, productor de carbón, negocia una fusión con China Guodian Corp en el sector eléctrico.

Las empresas estatales representan más de un tercio del total de inversión, y reciben casi 30% de los préstamos bancarios en China, sin embargo, generan menos de una décima parte del Producto Interno Bruto total, según Gavekal-Dragonomics.

En el proyecto histórico para una reforma económica aprobado a finales de 2013, los principales líderes del Partido Comunista se comprometieron a “elevar la eficiencia corporativa” en las empresas estatales.

La agencia oficial de noticias Xinhua informó, el mes pasado, que el enfoque del gobierno en las fusiones de empresas de control estatal es el carbón y la electricidad, la maquinaria pesada y el acero.

Shenhua Group, productor de carbón, está en negociaciones para una fusión con China Guodian Corp, como parte de un esfuerzo para consolidar el sector eléctrico. Si se aprueba, el grupo combinado tendrá activos por un valor de 262,000 millones de dólares (mdd). En marzo, las divisiones que cotizan de China National Nuclear Corp y China Nuclear Engineering & Construction Corp, dijeron que las compañías matrices queno cotizan se van a fusionar, con lo que se crearáun grupo de 80,000 mdd.

Después de la unión de Shanghai Baosteel con Wuhan Iron & Steel, el año pasado, se creó el segundo mayor productor de acero del mundo. Algunos creen que el objetivo final es que Baosteel forme el centro del conglomerado de “acero del sur” mientras que Shougang Group, con sede en Beijing, se fusionará con otros rivales para formar el “acero del norte”.

“Algunas de las fusiones son más para combinar empresas similares, generar escala y reducir competencia. Otras buscan integrar las partes de producción y distribución de la cadena de valor de la industria”, dice Ji Lin, director de investigación de China Enterprise Research Institute.

Li también señala que algunas de las uniones recientes tienen la intención de preparar a las empresas estatales a ganar proyectos relacionados con la iniciativa Belt and Road del presidente Xi Jinping, que se centra en la inversión en infraestructura para empresas en desarrollo. Esas fusiones incluyeron la combinación, a finales de 2014, de los dos principales productores de trenes del país y la fusión, el año pasado, de sus dos grupos navieros más grandes.

ChemChina y Sinochem planean una fusión el próximo año, informó en mayo FT. Los banqueros dicen que el acuerdo busca impulsar la fortaleza financiera de ChemChina para absorber, de manera exitosa, al grupo suizo de agroquímicos, Syngenta.

Los defensores del gobierno rechazaron la afirmación de que las fusiones son la única herramienta que el liderazgo está dispuesto a desplegar. “Las fusiones son las acciones más visibles, así que la gente dice que es lo único que está ocurriendo. Pero eso es equivocado”, dice un ejecutivo recién jubilado de un gran grupo estatal. De hecho, las fusiones han sido una característica clave de los esfuerzos de reforma por parte de las empresas estatales por más de una década.

El gobierno central es propietario de 101 grupos, en comparación con 189 cuando se estableció la SASAC (Comisión Estatal para la Supervisión y Administración de los Activos del Estado) en 2003. Esa continuidad es la razón por la que muchos críticos dudan de que las fusiones puedan abordar los problemas de raíz que plagan a las empresas propiedad del Estado desde hace años.

Dicen que estas necesitan estar sujetas a más competencia mediante la reducción de las barreras para entrar en sectores como la energía, las telecomunicaciones y la maquinaria pesada. También argumentan que el acceso preferente que tienen las estatales a los créditos bancarios y la expectativa de los rescates financieros del gobierno hace que estas firmas sean complacientes con respecto a la rentabilidad semanal o incluso a tener pérdidas.

“En lugar de permitir que el mercado apliquela supervivencia del más apto, las fusiones dirigidaspor el gobierno normalmente obligan aempresas de propiedad estatal más fuertes a absorbera sus rivales más débiles”, dice Yanmei Xie, analista de Gavekal-Dragonomics.

101 grupos empresariales son propiedad del gobierno chino.

Muchos expertos dicen que la campaña significa empujar a los grupos estatales con la finalidad de imitar a las empresas privadas. Para otros, se trata, sobre todo, de fortalecer el control del Partido Comunista sobre las empresas de propiedad estatal, en parte al aplicar una mayor disciplina política.

El segundo enfoque parece que es el que gana. En un artículo publicado en el periódico del Partido Comunista, el mes pasado, el presidente de SASAC, Xiao Yaqing, enfatizó la importancia de las empresas estatales como una herramienta para que el gobierno guíe la economía y logre los objetivos políticos.