Menos bebés, más crisis

Investigadores universitarios tienen un nuevo índice que predice las recesiones según el número de nacimientos.
Los economistas descubrieron que las tasas de natalidad están relacionadas con los ciclos económicos.
Los economistas descubrieron que las tasas de natalidad están relacionadas con los ciclos económicos. (Cortesía)

Buscan evidencia de que se apro­xima una recesión? Cuenten el número de mujeres que están embarazadas. Esa es la conclu­sión a la que se llegó en una nueva investigación en Estados Unidos (EU) que sugiere que los economistas y los inversionistas deberían prestar atención a la fertilidad para comprender cuándo podría ve­nir una caída de la economia.

En un documento publicado por la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés) se muestra que, antes de las últimas tres recesiones en EU, el nú­mero de concepciones comenzó a disminuir, al menos, seis meses antes de que comenzara la contracción de la economía.

Si bien investigaciones previas mostraron cómo las tasas de natalidad siguen los ciclos económicos, el estudio NBER es el primero que muestra que las caídas en la fecundidad son un indicador adelantado de las recesiones.

Daniel Hungerman, profesor de economía en la Universidad de Notre Dame y uno de los autores del informe, dijo que era “sorprenden­te” que la caída en los embarazos fue evidente antes de la recesión que llegó después de la crisis financiera de 2007, ya que tradicional­mente se argumenta que la depresión fue difícil de predecir.

“Ninguno de los expertos lo anticipó, y en los primeros meses muchos líderes empresa­riales estaban convencidos de que la econo­mía estaba bien”, dice. Y las estadísticas de fertilidad cuentan una historia diferente.

109 millones de nacimientos en EU entre 1989 y 2016 fue la muestra de fertilidad que se relacionó con tres ciclos económicos.

El número de concepciones en EU aumen­tó ligeramente entre la primera mitad de 2006 y el primer semestre de 2007. Pero la tasa de crecimiento año con año se volvió negativa en el tercer trimestre, cuando los índices bursátiles estadounidenses todavía se encontraban en máximos históricos y seis meses antes de una disminución similar en la producción económica.

El análisis utilizó datos sobre los 109 millo­nes de nacimientos en EU entre 1989 y 2016 para examinar cómo las tasas de fertilidad cambiaron a lo largo de los últimos tres ciclos económicos: a principios de la década de 1990, principios de la década de 2000 y finales de la de los 2000 se encontraron patrones similares en los tres casos.

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“Una forma de pensar sobre esto es que la decisión de tener un hijo refleja el nivel de optimismo sobre el futuro”, dice Kasey Buckles, otro profesor investigador de Notre Dame y coautor del estudio.

El equipo descubrió que las caídas en el número de concepciones predecían recesio­nes también y con mucha anticipación —si no es que con más anticipación— que muchos indicadores que se utilizan comúnmente, como la confianza del consumidor, las medidas de incertidumbre y las compras de artículos costosos como lavadoras y automóviles.

La correlación entre las concepciones y las recesiones no es perfecta. Existen períodos en los que las concepciones cayeron, pero la economía no. El profesor Buckles dice: “En la práctica, podría ser difícil determinar si una caída de un cuarto en el número de embarazos realmente indica una recesión futura. Sin em­bargo, esto también es un problema con muchos indicadores económicos de uso común”.

Si los economistas comenzaran a tomar nota, no sería la primera vez que se han pro­puestos indicadores inusuales del desempeño económico. Ya en la década de 1920, se sugirió que la longitud de las faldas de las mujeres le daba seguimiento al desempeño del mercado de valores, con alzas y bajas en tándem.

El presidente de Estée Lauder, Leonard Lauder, propuso un índice del lápiz labial en 2001, afirmando que las compras de cosméti­cos se relacionaban inversamente con la salud de la economía. Más tarde se desacreditó la teoría. La recesión de 2008 dio lugar al índice de corbatas, cuyas ventas, según se afirmó, aumentaron a medida que los empleados temían por sus empleos.

Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal de EU, le dio seguimiento a las ven­tas de ropa interior masculina, que, según dijo, sentía que caían al comienzo de las re­cesiones cuando los hombres demoraban la compra de ropa interior nueva durante tiempos económicos difíciles.

Es posible que las tasas de natalidad caigan durante las recesiones debido a un aumento en el número de embarazos que terminan en aborto o aborto espontáneo. Pero después de estudiar los datos disponibles, los autores concluyeron que estos no au­mentaron lo suficiente como para tomarlo en cuenta en el re­sultado al que llegaron.