Del turismo al volante

Dara Khosrowshahi, un hombre iraní de 48 años, cuya extensa familia destaca por su actividad empresarial en Silicon Valley, se pone al frente de Uber.
Para mí, el mayor cambio ha sido que ahora es primero el producto y la tecnología. Si logras hacer bien un producto y una tecnología, entonces el resto normalmente cae en su lugar”.
Para mí, el mayor cambio ha sido que ahora es primero el producto y la tecnología. Si logras hacer bien un producto y una tecnología, entonces el resto normalmente cae en su lugar”. (AFP)

El poco conocido jefe de Expedia y quien está a punto de convertirse en director ejecutivo de Uber, tiene una inclinación por los relojes finos. La última vez que se reunió con el Financial Times, el año pasado, en la sede de Expedia, en las afueras de Seattle, en su muñeca relucía un Chopard. Los relojes son “el derecho de un hombre a usar joyería”, dijo con una sonrisa, y agregó que su esposa le da un reloj cada año.

Es una característica que va a destacar en Silicon Valley, donde la gente de tecnología evita ese tipo de accesorios, y los relojes Apple son más comunes que los suizos. Pero Khosrowshahi, de 48 años, es alguien diferente más allá de los relojes.

Cuando asuma el puesto en Uber, entrará a uno de los trabajos más difíciles en el sector tecnológico y estará en el centro de un drama corporativo que a veces amenazó el futuro de la compañía privada más valiosa de Silicon Valley.

“Debo decirles que tengo miedo”, escribió esta semana cuando anunció su cambio. Su condición de externo puede tener ventajas. La saga de Uber consumió el cerrado mundo del sector de tecnología de San Francisco. Pero Khosrowshahi llegará de Seattle con relativa poca carga, un candidato que no era el claro favorito de ninguna facción dentro del consejo de administración.

Hijo de inmigrantes iraníes, Khosrowshahi creció en las afueras de Nueva York y estudió ingeniería eléctrica en la Universidad de Brown. Después de graduarse, entró al mundo de las finanzas y pasó siete años trabajando en Allen & Co, donde Barry Diller, el presidente y director ejecutivo de IAC, era cliente.

Diller personalmente se robó a Khosrowshahi después de notar al joven analista que construía modelos en torno a su oferta hostil por Paramount Pictures. Su alianza perduró.

“Creo que es de primera calidad, evidentemente”, dijo Diller a FT el año pasado. “Seguimos dándole cada vez más responsabilidades. Sin una gran experiencia, lo hicimos responsable de Expedia”, dijo Diller. “Su propia incubación es la razón por la que es un CEO de primer nivel”.

En Expedia, Khosrowshahi hizo pública la compañía, y con IAC se mantuvo como un gran accionista. No es ajeno a las luchas dentro de los consejos, una experiencia que será útil en Uber, ya que tuvo que navegar en una disputa entre Malone y Diller, los dos en el consejo de administración de Expedia, en un momento cuando Liberty Media de Malone demandaba a IAC.

En persona, Khosrowshahi se presenta con una amabilidad de bajo perfil. La palabra “tranquilo” surge mucho cuando lo describe otra gente. Viste con un estilo informal de la Costa Oeste, prefiriendo jeans coloridos. Pero después de tantos años en la banca, nunca dejó por completo los trajes. Aunque dice que lo intentó.

“Trato de correr al banquero que tengo dentro de mí”, dijo con una risa en una entrevista con FT el año pasado, y habló sobre la transición de trabajar en el sector bancario y después dirigir una empresa de tecnología. “Entré a nuestro negocio pensando primero en las finanzas… primero entiendo las finanzas y después todo lo demás”, dijo.

Expedia le quitó esa idea. “Para mí, el mayor cambio ha sido que ahora es primero el producto y la tecnología. Si logras hacer bien un producto y una tecnología, entonces el resto normalmente cae en su lugar”.

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Su formación en finanzas será útil en Uber, donde tiene el mandato de preparar a la compañía para una oferta pública inicial. También va a negociar un acuerdo de entre 10,000 y 15,000 millones de dólares con SoftBank y otros inversionistas.

Muchos accionistas de Uber consideran a Khosrowshahi como el antídoto de todo lo que no era su antecesor, Travis Kalanick: diplomático, constante y un hombre de familia. Su oficina en Expedia está cubierta con fotos de sus cuatro hijos.

Una crisis tras otra ha golpeado a Uber, incluyendo demandas, ejecutivos que salen en bandada, inversionistas que sacan a Kalanick. Y la compañía trata de transformar una cultura tóxica que está plagada de sexismo y acoso.

“Él es de un perfil muy bajo, incluso uniforme, no dice mentiras”, dijo el accionista Mitchell Green de Lead Edge Capital, y agregó que los inversionistas de su fondo le enviaron correos electrónicos para decirle lo encantados que están.

“Ha sido un estadista cuando viaja por el mundo”, dice Hadi Partovi, primo de Khosrowshahi, quien también es inversionista en Uber, y señala que su experiencia podría ser útil para los asuntos regulatorios de la empresa. “Dara tiene una integridad increíblemente alta y es un tipo con el que puedes estar seguro de que va a hacer lo correcto y que va a hablar”, dijo Partovi, “pero lo hace con humildad y con una sonrisa que tranquiliza a la gente”.

A pesar de esa buena voluntad, Khosrowshahi no solo tendrá que enfrentar el reto de lidiar con los problemas de Uber, sino la dificultad de cubrir unas expectativas tan altas. Después del análisis de consciencia de la compañía en los últimos seis meses, sus empleados desmoralizados y accionistas desilusionados estaban desesperados por encontrar un salvador que pudiera restaurar la antigua gloria de la compañía.

Diller dijo que Khosrowshahi tuvo éxito en Expedia a pesar del hecho de que no era la persona más experimentada para el trabajo. Lo mismo podría decirse de su nombramiento en Uber, donde superó a dos candidatos de mayor edad y más experimentados.

Los problemas de Uber son de una naturaleza brutal y tienen una escala diferente, algo que incluso el talentoso Khosrowshahi no ha visto antes.