Cerca de Juchitán y lejos de la atención oficial

Los habitantes del municipio de San Mateo del Mar acusan a las autoridades de dejarlos en el olvido; mientras, duermen en la calle ante el temor de que una réplica tire casas dañas.

El municipio indígena de San Mateo del Mar, en Oaxaca, es uno de los azotados por el sismo del jueves pasado.

Martín Zaragoza perdió a su hermano, su cuñada y una sobrina durante el temblor, los tres quedaron bajo los escombros de una casa.

Una cuarta fallecida era ama de casa; le cayó la barda de un templo, en el cual no quedó nada.

"Además de la pena de perder a mi hermano, que era como mi padre, tenemos que padecer el abandono de las autoridades.

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"Dicen que en San Mateo no pasó nada, no hubo muertos ni hubo daños, pero no es cierto", señala.

San Mateo del Mar, una población ikoots en el Istmo de Tehuantepec, se localiza a una hora se Juchitán, el municipio más afectado pero, dicen sus pobladores, muy lejos de la vista de las autoridades.

"Hasta ahorita no ha llegado Protección Civil a revisar. Sentimos que estamos abandonados. Hay preocupación, porque en varios puntos se agrietó la calle y eso también es un temor para la población", cuenta Roberto Duplan, uno de los maestros del poblado.

La escuela de San Mateo del Mar quedó colapsada, lo mismo que dos puentes; las calles presentan grandes grietas y el horizonte es una fila de postes de luz inclinados.


Además el lago Kirio, que bordea esta comunidad, se tragó caminos y algunas casas, como la de Navarrete Hidalgo.

"En segundos pensé en la lancha que tenemos, pues el agua comenzó a subir. La casa se comenzó a inundar y nos subimos a la lancha y de ahí saqué a todos mis hijos".

De acuedo con el INEGI, en 2010 calificaba a 80 por ciento de la población de San Mateo con pobreza extrema. En el más reciente (2016), ya no aparece en la lista, pero la tragedia dejó en la calle a cientos de familias, que en su gran mayoría vive de la pesca de camarón y pescado.

"Se destruyó mi casa, no tengo nada, ahora dormimos aquí en la calles, no tenemos ni un techo", cuenta Verónica Figueroa, mientras sirve arroz, con un poco de frijoles, para su esposo y tres hijos.

En San Mateo del Mar no tienen luz, a pesar de que el gobernador Alejandro Murat dijo que se restablecería a mediodía; además, aquí nadie ha censado sus daños.

"No abrió el mercado y no hay tortillas. Tampoco agua, porque los pozos de las casas quedaron bajo la piedras. ¿Qué vamos a hacer'", se pregunta Verónica.

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El sismo más poderoso de la historia moderna dejó, en San Mateo del Mar, cuatro muertos y las calles como dormitorio ante el temor de que una réplica termine por derribar las estructuras dañadas.

El gobierno de Oaxaca y el federal también se comprometieron a censar viviendas dañadas en el estado, con lo que se podrá solicitar los recursos para la atención de la contingencia, pero en San Mateo de eso no saben nada.

San Mateo no tiene presidente municipal, por irregularidades en la elección de junio. El domingo 3 de septiembre hubo elección extraordinaria, pero, aseguran, las papeletas fueron robadas.

Sin presidente municipal, este domingo, los vecinos organizan cuadrillas para censar los daños por su cuenta.

El alcalde interino ha enviado una carta a Protección Civil, sin muchas esperanzas, y preparan otra para el estado pidiendo ayuda.